Acreditar el ENARM o cómo resultar tú la persona elegida

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Si redujéramos el hecho de acreditar el ENARM como la simple probabilidad de ser una de las 8 500 personas con acceso a una plaza entre los 46 200 aplicantes (datos del 2018), esto equivaldría a una probabilidad más o menos del 18.3%, casi como la probabilidad de sacar un 6 si avientas un dado bien equilibrado (que es alrededor del 16%); el problema es que el ENARM depende muy poquito del azar y, dicho sea de paso, cada vez menos.

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Gracias a una decisión simple (aunque logísticamente complicada) como la de agrupar a los competidores por una misma especialidad el mismo día, uno de los resquicios más grandes abiertos a la suerte se cerró, ahora los contendientes se enfrentan al mismo examen sin necesidad de artilugios matemáticos o equating, que son esos métodos para hacer que dos exámenes diferentes se comporten como si tuvieran la misma dificultad.

En 2015, el último año que se publicaron los datos de cuántas personas aplicaban a cada especialidad, pudimos calcular que la probabilidad de acceder a una especialidad no necesariamente era menor entre las de mayor calificación sino que también entraba en juego la cantidad de competidores y el número de plazas (ver tabla 1), es por eso que acceder a cirugía superaba en dificultad de ingreso (con probabilidad del 18%) a oftalmología (con el 22%). Es claro que los tiempos han cambiado, por ejemplo: ese año presentaron examen menos de la mitad de las personas que presentaron examen en el 2018 y habría que recalcular las opciones, hoy en día la calificación de ingreso a medicina de urgencias es de las más bajas y la disponibilidad de plazas es mayor a la que se encontraba en esos años, algunas especialidades no existían entonces y otras más ya desaparecieron.

Entonces ya sabemos que la dificultad para ingresar a la especialidad es mayor si la cantidad de competidores crece y la de las plazas disminuye, problemas que no puedes resolver ni modificar por ti mismo, pero hay algunos aspectos en los que sí puedes trabajar, independientemente de la especialidad que prefieras.

A continuación hago una lista no exhaustiva de las cosas que sí puedes mejorar:

  • Ser buen estudiante durante la carrera te da ventaja: En casi todos los exámenes de alta importancia, por ejemplo, los que se presentan para ingresar a las universidades, el promedio de la preparatoria tiene un gran valor predictivo, de la misma forma, en los EEUU y otros países donde se aplican exámenes similares al ENARM, el promedio de la carrera tiene un alto poder predictivo de los resultados finales. Por supuesto que las buenas calificaciones en la escuela no lo son todo ni te hacen un buen médico, pero es innegable que, si te dedicaste a estudiar todos esos años de escuela, el recorrido hacia un ENARM exitoso, será menos complicado. De la misma forma, si tu promedio no fue muy bueno durante todos esos años en que debiste esforzarte, el trabajo que tienes que hacer para emparejarte es mucho mayor.
  • Evalúate: Si ya has hecho un ENARM antes, ya sabes de qué pie cojeas y puedes empezar tu preparación por tus puntos más débiles, pero ¿si nunca lo has hecho?

Existen algunas herramientas, (entre ellas el simulador de Reto ENARM) que te aplica un examen muy parecido al ENARM y te muestran tus puntos fuertes y los débiles, con base en esa información puedes ensayar no solamente con preguntas muy parecidas al examen sino enfrentarte a una plataforma parecida, medir tus tiempos y, si haces un esfuerzo real, reproducir algunas otras variables que pueden simular el día de la verdad.

  • Haz un programa de estudio: Con base en tu evaluación inicial haz un programa de estudio que no solamente contemple revisar tus puntos débiles sino todos aquellos de la medicina general de nuestro país. Deberás empezar por las asignaturas que saliste más mal evaluado, pero también debes contemplar todas las demás y programar un tiempo para repasar, porque la memoria es traicionera y la medicina inmensa. Igualmente, hay cursos de preparación que te preparan para ese camino, pero también herramientas como el Reto ENARM han sido concebidas con ese fin.
  • Consulta las fuentes correctas: No estudies todo lo que se te ponga enfrente, ten en cuenta que en México las autoridades del país emiten documentos oficiales que deberían regir el conocimiento médico: tales son las normas oficiales, las guías de práctica clínica y alguno que otro lineamiento menos popular.
  • Trabaja en equipo: Encuentra pares que se dediquen a estudiar con la misma o mayor intensidad que tú, gente con la que tengas metas en común y convicciones parecidas, gente con la que puedas disentir pero de la que puedas aprender, para que multipliquen su acceso a recursos y se motiven entre sí.
  • Sacrifica algunas cosas: Piensa que hay miles de personas con la misma meta que tú, tal vez algunos de ellos tienen algunos pasos por delante de ti o tienen más tiempo (o dinero) para invertir que tú, ¿de qué manera podrás superarles, qué vas a dar a cambio?

Puedes tal vez dejar las redes sociales algunos meses, las fiestas y festejos algunas ocasiones, los viajes en algunas circunstancias, la tranquilidad.

Si en realidad quieres ser uno entre miles, necesitas un plan, ¿no es tiempo de llevarlo a cabo?

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