¿Cómo ser experto en resolver exámenes?… y en casi todo

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Ahora sí, continuamos con el artículo.

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Si estás leyendo este post es porque estás preparándote para el ENARM y estás buscando recursos para enfrentarte de la mejor manera al examen. Seguro ya te quedó del todo claro que es un reto para el que debes estudiar. Pero leer, subrayar, clasificar y categorizar, podría no ser suficiente.

Todos conocemos historias macabras de personas muy persistentes que no han logrado ingresar a la especialidad, ¿será que les está faltando algo?

Lo primero que debes tomar en cuenta cuando estudias para el ENARM es que es un examen. Si bien su fin último es el de evaluar cuán buen médico eres, no están valorando qué tan bien entrevistas un paciente, lo bien que redactas una historia clínica ni lo buena que es la relación que entablas con un paciente. En cambio, te presentan el resumen de un caso clínico en cinco o seis renglones y te plantean una pregunta con cuatro opciones de respuesta, de las cuales sólo una es correcta.

Si todavía no me sigues, te recuerdo que a lo largo de nuestras vidas siempre nos han evaluado de forma “indirecta”, es decir, a través de exámenes obtienen conclusiones que no siempre corresponden con la vida real (aunque la mayor parte del tiempo sí).

Es posible reprobar un examen (o el ENARM) a pesar de ser un gran médico. Para evitar este último escenario desastroso, te explicaremos qué elementos son necesarios para que domines una tarea compleja, como en este caso, la resolución de exámenes.

Cómo ser un experto en resolver el ENARM y cualquier examen

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El conjunto de ideas más aceptado en la educación para explicar la forma en que las personas llegan a ser expertas, se reúnen en un concepto denominado práctica deliberada. Con la práctica deliberada se puede explicar cómo los ajedrecistas llegan a ser grandes maestros, los violinistas excelentes ejecutantes, los tenistas grandes jugadores y los médicos, expertos en su ramo.

Los componentes principales, resumidos y explicados, son tres:

1. Metas y objetivos claros

Una persona que no tiene claro el lugar a donde quiere llegar, no sabe qué tanto esforzarse. Si quieres estudiar oftalmología, debes tener claro que la meta es más difícil de alcanzar que si quieres ser anestesiólogo. Mientras más preciso seas con la meta final, es mejor.

Por ejemplo: “Quiero ser residente de oftalmología en ´x´ hospital, para lo cual debo tener una calificación mínima de 78.” También se deben plantear objetivos inmediatos, por ejemplo, revisar todos los temas de cardiología en para el final de una semana u obtener una calificación mínima de 80 en la próxima simulación.

2. Repetición o práctica

El número más frecuentemente citado para dominar alguna labor compleja, como resolver exámenes o intervenir quirúrgicamente un abdomen, son 10 mil horas. Sin embargo, si la complejidad varía, el tiempo en que puede lograrse lo hace también. Sobra decir que ese número no se ha determinado para el ENARM, pero sabemos el requerido para poder pilotear un avión, resecar una vesícula biliar por laparoscopia, realizar una panendoscopia con toma de biopsia, etcétera.

Con base en los estudios de práctica deliberada se sabe que periodos cortos de práctica, con alto grado de concentración, son mejores que largos periodos de práctica sin descanso; dicho de otro modo, si estudias hasta el hartazgo, no serás capaz de dominar la tarea: resolver exámenes.

3. Realimentación

Ninguno de los dos elementos anteriores es capaz por sí mismo de convertirnos en expertos. Todos podemos ponernos metas precisas y también repetir una y otra vez actividades que consideramos útiles, pero si no obtenemos información sobre “qué tan bien o mal lo hacemos”, es probable que cometamos los mismos errores y ni siquiera sepamos lo que hacemos bien.

La realimentación es la información que obtenemos de lo bien o mal que hacemos las cosas, con la finalidad de corregir (lo que se hace mal) y reforzar (lo que se hace bien); es mucho más sencillo obtenerla de profesionales que se dedican a lo que nosotros queremos aprender, en este caso, medicina.

La realimentación también podemos obtenerla de los compañeros que están estudiando lo mismo que nosotros, a través de simulaciones donde podamos darnos cuenta de nuestros errores, o poniéndonos a prueba con exámenes o cuestionarios realizados para tal fin.

Así que, en resumen, para convertirnos en expertos en resolver exámenes como el ENARM, debemos tener clara la especialidad que queremos lograr y la puntuación que tenemos intención de alcanzar (puntuaciones, lugar de residencia, etcétera), practicar por intervalos cortos, altamente concentrados y recibir realimentación de diversas fuentes.

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